La construcción de una leyenda: Javier Fernández, paciente nuestro

Javier Fernández (Madrid, España, 15 de abril de 1991 y paciente nuestro)​ , recientemente medalla de bronce en los JJOO de invierno de PyeongChang, campeón del Mundo en 2015 y 2016, seis veces campeón de Europa, en 2013, 2014, 2015, 2016, 2017, 2018 y varias veces campeón de España en las categorías juvenil (júnior) y veterano (sénior); y participante en los Juegos Olímpicos de 2010, 2014 y 2018, ganando en estos últimos, la medalla de bronce, ha construido su leyenda a base de esfuerzo y sacrificio.

El secreto del éxito

Su reciente bronce olímpico en Corea, sus dos campeonatos del mundo y sus seis europeos consecutivos le sitúan como uno de los mejores deportistas españoles de la historia en una especialidad, el patinaje artístico sobre hielo, considerado todavía como deporte minoritario en España. Javier es muy consciente de esta realidad, y es por eso que quiere contribuir a promover este deporte y darlo a conocer más al público general. Es por eso que según desveló recientemente en una entrevista al diario ‘El País’, quiere ayudar a la creación de un centro de alto rendimiento en nuestro país, para que los jóvenes de las generaciones futuras, no tengan que emigrar como él para formarse, y tener que estar largo tiempo fuera de casa y de sus familiares y amigos.

Historia de lucha, esfuerzo y de soledad, a golpe de sacrificio

A Javier Fernández se le compara con otros héroes deportistas de nuestro país, que también tuvieron su paso ‘por el desierto’ y de soledad, antes de cosechar éxitos y ser mundialmente reconocido. Es el caso de Ballesteros, Nieto, o Santana  que, antes de ser campeones del deporte, se vieron en la necesidad de convertirse en triunfadores de la vida.

Una imparable progresión que le sitúa entre los mejores en la historia del deporte español

Su camino hacia el éxito dio un punto de inflexión cuando decidió mudarse a New Jersey (Estados Unidos), a 6.000 kilómetros de su domicilio en España a los 17 años. Antes se curtió en la nevera de Majadahonda, y a los 14 años, en el Centro de Tecnificación de deportes de Invierno (CETDI) en Jaca y luego a Andorra donde un cazatalentos, el ex patinador ruso Nikolai Morozov, le ofreció irse con él a Estados Unidos y darse una oportunidad en el deporte.

No fue sencillo porque Morozov le pagaba el viaje, los patines y las clases, pero el resto debían costearlo sus padres, Enriqueta y Antonio, trabajadores modestos que pusieron a disposición de Javier los ahorros de toda la vida para una aventura de dudoso futuro. Javier viajó a New Jersey y mil veces quiso dejarlo todo, mil veces se propuso regresar a España con los suyos, hasta que dos años más tarde, una leyenda del patinaje de los años 80, Brian Orser, le ofreció viajar a Canadá y dar un salto definitivo en su carrera.

Allí ha trabajado durante todo este tiempo a las órdenes de Brian Orser aspectos técnicos y artísticos. Y con David y Tracy Wilson que le han ayudado en la coreografía.

Ahora Javier, después de haber estado los últimos nueve años viviendo en Canadá, y ganar por fin una medalla que le consagra como olímpico, tiene decidido volver a España para estar con los suyos y ponerse manos a la obra con los muchos proyectos que tiene en mente.

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