El reposo deportivo, fundamental en la luxación de hombro

El hombro presenta unas características muy peculiares: tiene una movilidad superior a la de cualquier otra articulación del cuerpo y una amplitud de movimiento casi global en todos los planos y ejes del espacio. Es la articulación que se luxa con más frecuencia en la práctica deportiva y supone hasta un 45 por ciento de todas las luxaciones.

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¿En qué consiste la operación por artroscopia?

Las lesiones deportivas suelen ocurrir sobre todo en competiciones profesionales de gran intensidad, aunque también, por desgracia, ocurren en deportistas no profesionales. En muchos casos se necesita tratamiento quirúrgico de la lesión, para reparar los daños. En estos casos es habitual hablar de la operación mediante la técnica de artroscopia pero ¿sabemos en qué consiste?:

La artroscopia es una técnica quirúrgica que permite realizar operaciones de una forma menos invasiva, minimizando los daños y cicatrices provocados por la operación, lo cual mejora los tiempos de recuperación.

Es muy utilizada en la rodilla, y también en los hombros. Con esta técnica se operan lesiones de ligamentos cruzados de rodilla y también las lesiones de menisco, por poner un par de ejemplos bastante habituales en el mundo del deporte.

Se realizan varias incisiones de un tamaño lo más pequeño posible y a través de esas aberturas se introducen en la articulación los instrumentos quirúrgicos para realizar las suturas y demás técnicas para reparar la lesión, todo guiado mediante una cámara (el artroscopio) que también se introduce en la articulación.

La principal ventaja de esta técnica por artroscopia, como ya he dicho, es que reduce los cortes y puntos de sutura necesarios, por lo que se agiliza la recuperación. Antes de que esta técnica se empleara, había que hacer cortes mucho mayores para poder acceder a las articulaciones, lo cual generaba grandes cicatrices que tardaban más tiempo en curar.

Deporte en verano: precauciones a tener en cuenta

La práctica de ejercicio siempre es beneficiosa para el organismo y en general para la salud. Sin embargo, en verano es más importante que nunca adoptar una serie de medidas y tener muy en cuenta los factores ambientales, de calor, humedad, contaminación, etc.

Si se realiza algún tipo de deporte en verano es fundamental prevenir la deshidratación. Para ello hay que reponer líquidos constantemente, ya que con la actividad física se pierde aún más agua que en otras épocas del año a través del sudor. El agua y las bebidas isotónicas no deben faltar. Lo más conveniente es beber el equivalente a dos vasos de agua antes de empezar y parar de tanto en tanto para volver a hacerlo.

Otro aspecto importante es evitar realizar deporte en verano en las horas de mayor temperatura, es decir, entre las 12:00 y las 17:00 horas. Lo más conveniente es realizarlo en las primeras horas de la mañana o al atardecer.

Si está en una gran ciudad y la práctica deportiva se realiza al aire libre, hay que tener en cuenta los niveles de contaminación ambiental, especialmente en lo que se refiere al ozono. Ello implica la conveniencia de llevarla a cabo en las primeras horas del día o por la noche, ya que el ozono se va acumulando según avanza el día y su concentración es mayor por la tarde. Por la noche, sin embargo, se dispersa.

Otra precaución a adoptar es el uso de una vestimenta adecuada. Debe ser holgada y preferiblemente de algodón para facilitar la circulación de aire en su interior. Otro tanto ocurre con el calzado deportivo: deben permitir la transpiración y se deben utilizar calcetines de algodón.

Al hacer deporte en verano siempre hay que utilizar protección solar, para evitar que se queme la piel. Si la piel todavía no ha adquirido el moreno, debe utilizarse un factor de protección alto, especialmente si se tiene una piel clara.

Esguince de tobillo: ¿qué hacer?

Entre las recomendaciones a tener en cuenta para evitar lesiones como el esguince de tobillo en esta época del año se encuentran el “volver a hacer deporte de forma progresiva y no de golpe”.

Hay que variar la intensidad día a día puesto que los músculos han perdido fuerza y estabilidad durante los ocho meses que han estado parados y necesitan fortalecerse poco a poco. Lo mejor son 3 sesiones semanales de media hora como mínimo, aunque depende del tipo de deporte que pueda realizar cada uno.

Lo ideal es combinar deportes más o menos agresivos, además es aconsejable limitar o evitar hábitos tóxicos, modificar la dieta, regular las horas de sueño, utilizar el equipamiento y calzado adecuados y, en caso de tener alguna enfermedad o tener más de 40 años, acudir a un especialista para recibir consejo deportivo y ver cuál es el tipo de ejercicio más adecuado.

Pero, sin duda el mejor consejo es realizar actividad física regular durante todo el año por los múltiples beneficios que aporta para la calidad de vida.

Uno de los grupos poblacionales que más riesgo tiene de sufrir lesiones en verano son los niños. Estos son más vulnerables a sufrirlas sobre todo porque muchos han tenido una vida sedentaria durante la temporada escolar y al llegar esta época practican más actividades de lo habitual, como sucede en los campamentos.

Por ello, se aconseja utilizar el calzado adecuado que sujete bien el tobillo y mantenga la estabilidad, así como evitar la fatiga muscular y el sobreesfuerzo.

El esguince más habitual es el que se produce en el ligamento lateral externo al doblarse el pie y apoyarse sobre ese lado.

En función de la severidad se clasifican en grado I, cuando hay una distensión; grado II, cuando hay rotura parcial de ligamentos; y grado III, cuando hay una rotura completa.

Su tratamiento habitual es ortopédico y varía desde reposo con hielo y no hacer deporte durante diez días, en los de grado I; hielo, reposo, vendaje funcional y no hacer ejercicio entre 15 y 20 días, para los de grado II; y reposo, frío local, vendaje y no apoyar en diez días, seguido de un programa de rehabilitación y no practicar deporte durante 45 días, aunque en algunos casos se valorará la cirugía.


¿Qué debo hacer después de la colocación de una prótesis de cadera?

Hasta hace unos años la implantación de una prótesis de cadera era una cirugía que se reservaba para casos extremos en los que el paciente llegaba al quirófano tras haber soportado años de dolores y una merma considerable de su calidad de vida. Hoy, sin embargo, es una intervención cada vez más habitual como consecuencia del envejecimiento de la población y la detección precoz de problemas articulares.

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¿Qué debo hacer para tratar la tendinitis rotuliana?

La tendinitis rotuliana o rodilla de saltador, es una de las lesiones de esta articulación que se dan con mayor frecuencia en deportistas, ya sean de élite o aficionados. El tendón rotuliano es un cordón fibroso de 3 centímetros de ancho y 4 de largo se inserta por un lado en la rótula y por otro en la tibia, uniendo ambos huesos. Junto al tendón del cuádriceps participa en el movimiento de extensión de la rodilla, de modo que cuando está dañado la rótula pierde su soporte, la rodilla adquiere cierta rigidez y se tienen dificultades para estirar la pierna, especialmente al agacharse, saltar, sentarse, etc.

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