La artrosis de rodilla

¿Cuándo empieza a aparecer?

A partir de los 50 años es cuando empieza a aparecer la artrosis, por el desgaste propio de la edad. No obstante, en el caso de la artrosis de rodilla, es más frecuente que otras articulaciones debido a que es una articulación de carga, es decir; tiene que soportar el peso del cuerpo y de los objetos que transportamos.

Por ello, en el estilo de vida que tengamos y la actividad física que realicemos depende en buena medida tener unas rodillas con mayor o menor propensión a la artrosis.  

¿Cómo podemos prevenir la artrosis de rodilla?

Controlar el sobrepeso

Una de las primeras recomendaciones es controlar nuestro peso. Ya que uno de los factores en la etiología de la artrosis es la obesidad, que supone mantener mayor peso nuestras rodillas del recomendado durante un espacio prolongado de tiempo, y que va provocando una degeneración articular progresiva.

Realizar actividad física para desarrollar musculatura

Es importante seguir esta recomendación, ya que los músculos son fundamentales para proteger la articulación al sostenerla, absorber los golpes y evitar los movimientos viciosos o perjudiciales.

La natación, el deporte más completo y muy recomendable para lesiones de la rodilla

¿Qué deportes recomienda para fortalecer los músculos y las articulaciones y sufran menos?

 

 

 

Hemos preguntado al Dr. César Flores, de nuestro equipo, qué deporte recomienda para fortalecer los músculos y las articulaciones y sea menos lesivo. Él lo tiene claro.

 

La natación, uno de los deportes más completos y menos lesivos, al no ser un deporte de mucho contacto, como son: el esquí, el balonmano, el rugby o el fútbol, por citar algunos. Eso sí, también la natación es proclive a producir lesiones, como nos recuerda el Dr. César Flores. La principal, la de hombro.  Esto lo conoce bien la nadadora española Mireia Belmonte, que por este motivo tuvo que abandonar el mundial de Kazán en 2015, a causa de inflamaciones en sus hombros. Lo que los médicos llaman “bursitis” y atribuyen al desgaste a que someten los nadadores de elite a estas articulaciones.

Pero volvamos a los beneficios derivados de practicar este deporte acuático. Desde el punto de vista clínico, hay grandes razones para indicarlo: la natación es muy recomendable para el período de recuperación de pacientes o deportistas que llevan tiempo inactivos tras una baja por enfermedad o lesiones.  Se suele prescribir para mejorar multitud de patologías como terapia médica, por ejemplo, en personas con problemas de espalda -escoliosis, hernias discales, etc-. También es muy útil para la recuperación de lesiones de rodilla, al realizarse en un escenario de baja gravedad como es dentro del agua.

Sigue leyendo